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Historia

Cuantos campos hemos corrido, cuantos goles hemos metido, cuantas broncas hemos tenido, cuantas veces hemos dicho que lo dejábamos, cuantos se han ido y no han vuelto, y cuantos otros no han vuelto porque saben que nunca se tenían que haber ido.

Desde aquellos días en Salesianos, hace casi 30 años, cuando teníamos pelo (todos eh), una media de 10, 12 o 20 kilos menos, porque si nó a ver quien saltaba la tapia de la piscina a por los balones y éramos cuatro gatos, a la ilusión que nos hizo construir nuestro primer campo ”el de la RENFE”, ¿os acordais?,cuando Javi estaba haciendo la mili allí, con aquellas porterías de madera, con aquellos largueros que se dejaban caer por el centro más de un palmo, que crecían los hierbajos y nos parecía que estábamos en el Bernabeu, cuando nos cambiábamos en el coche y teníamos que llevarnos el agua en garrafas, lo que disfrutamos el domingo del nevazo, y lo que nos reíamos cuando alguien se caía de cabeza en aquellos charcos inmensos, las broncas con los fontaneros, los partidos internacionales, cuando hasta ganábamos trofeos y teníamos que ir a recogerlos a las fiestas de Santa Teresa (aún mandaba Ramón) y alguno tuvo que cambiar el 8 y medio porque ni veía la calle, las meriendas del Salobral, las camisetas amarillas del Dunia, las primeras oficiales que tuvimos y que nos parecían la equipación de la Selección Nacional y de las que todavía queda alguna foto que es digna de ver, las comidas de la Peña en el monte, en La Gineta, y todos los años igual, en cuanto llegábamos, ya teníamos alguna historia, Javi que perdia las llaves, el Uti que apedreaba el paellero, el Papi que se quedaba durmiendo en medio de la cebá, a Manolo que le abria la cabeza la rama de un pino, el pelao que le rompía las gafas a Teo de un balonazo, Miguel Ángel que le pegaba un tiro a Javi, el año que nos llevamos a las mujeres y lo que nos dieron algunas por saco… “ uno y no más Santo Tomás” , madre mía que tiempos aquellos.
Cuantas veces habíamos hablado de que si tuviéramos un campo nuestro, sería la host…, y como vienen las cosas, un día me cuenta mi padre, que él tiene una parcela por El Cerrico, pero que no sabe ni donde está, y que si queremos, nos deja usarla, ma cago en la leche, como loco al día siguiente mi padre y yo, buscando la jodía parcela, hasta que la encontramos. Al domingo siguiente os lo dije, y llegó un 5 de agosto de 1.996, Lunes, para más señas, por la tarde, en el Dunia, con unas cuantas cervezas, como de costumbre y 13 de la entonces Peña, nos juntamos y constituimos esta nuestra “ASOCIACIÓN DEPORTIVO-CULTURAL LOS PUNTUALES”, y a que no sabéis quién salió de Presidente…, el mismo, no os equivocais ninguno. El 11 de agosto la teníamos registrada en la Junta y el 12, firmamos el contrato.
De los 13 constituyentes, ya no están, Jorge Cózar y su hermano Juanjo, Diego Ruescas, Antonio Cerro y Jesualdo, ah y Jero, que no estaba al principio, se apuntó después y se borró. Pero hemos hecho incorporaciones cojonudas, Juanjo, Julian, Teo, Paco, Pascual y Charly, que han ido llegando poco a poco y se han juntado con los que ya éramos, Antonio López, El Largo, el Papa, Ramón, el Soro, Asensio, Javi y el pelao, casi ná, los 14 magníficos.
Pero, hay que joderse, con lo grande que parecía la parcela cuando estaba llena de cardos, cuando medíamos, no nos cuadraba el campo ni de casualidad, y Juanjo empeñao en que si había que sacar los corners desde detrás de la valla se sacaban, lo que se acuerde. Menos mal que tirando por aquí, cogiendo por allí, Juanjo puso la valla y que busquen donde faltan los metros, que pijo.
Pero la leche, si tenemos una torreta de luz de tropecientos millones de voltios en medio el campo, hala a la Hidro a que nos la quiten, “y un güevo”, nos dijeron, primero pasar por caja y si quereis que la movamos aflojar 240.418 de las antiguas pelas, y las tuvimos que aflojar por que si no, no había tu tía.

Que invierno aquel del 97, plantando los cipreses y poniéndoles el riego, el frio que pasamos, las discusiones para firmar el primer préstamo, y el segundo, o cuando iba el vigilante de la carretera a medir la distancia y cuando tiraba la cinta, le estirábamos nosotros para que diera los 100 metros, lo que nos costó que nos dejara hacer las casetas y las discusiones con el gordo porque no echaba cemento en la obra, así quedó ella, menos mal que Pascual fue listo y le descontó un pico.

Los veranos del 97 y del 98, fueron duros, ¿os acordais?, teníamos que regar con cubas, y nos duraba menos el agua que una cerveza al Papi, y la mierda que quedaba en el aljibe, ¿Te acuerdas Largo?, lo mal que lo pasamos sacándola a cubos.
El 28 de septiembre del 97 jugamos nuestro primer partido, y aquello no tenía comparación ni con el Nou Camp, era lo mejor del mundo, aunque pareciera la playa de la arena que tenía.
Lo del agua era un problema, nos salía más cara que la cerveza, hasta que Ramón encontró la solución, pero era con condiciones, ME TENEIS QUE HACER UN BUSTO, dijo, y se lo vamos a hacer, no te quepa la menor duda Ramón, que te lo vamos a hacer, y para el verano del 99, teníamos agua, un sondeo cojonudo (de momento), y que nos salió
casi gratis, a que sí, Ramón, menos mal, que entonces mandabas en el barrio y algunos de aquellos que hacían la prestación social, se podían escaquear sin permiso, que si no, aún estábamos regando a cubas. Aquello ya si que era la leche, agua a tutiplén, sin problemas, sin estar pendientes de la cuba del Cipriano, a regar todo el día, y ¡como crecían los cipreses!.

Pero como no nos podíamos estar quietos ni un minuto, y allí había que estar haciendo chapuzas a cada momento, venga, una cocinilla pa las cuchipandas, y dicho y hecho, nosotros lo único que necesitábamos era un par de maestros de obras, y como en la peña tenemos de tó, 2 maestros cojonudos, los padres de Juanjo y de el Largo, derechas las paredes no es que nos salieran muy derechas, pero caerse tampoco se va a caer, por poco hierro que lleven las latas de cerveza, hay más kilos metios dentro de las paredes de la cocinilla que en la Torre Eiffel, y esa no se la va a llevar el aire como la que hizo el gordo, menudo susto nos llevamos, cuando salió entero ardiendo, pero no hay quien pueda con nosotros. Pero como siempre, necesitábamos más, ahora queremos un campo de hierba, como los profesionales, y a fuerza de machacar, el 29 de febrero de 2.004, bisiesto, acordamos hacer el campo, ¡será por cuartos!, pues otro préstamo, y venga, más problemas, ahora un aljibe más grande, ahora que no se puede regar, ahora que no nace, pero llega noviembre de 2.004, y estrenamos nuestro campo de hierba, y más contentos que unas pascuas.

Cuantas broncas porque allí no trabajan más que unos cuantos, cuantos rollos porque allí cada uno hace lo que le da la gana, pero vereis como esto no termina, esto tiene que seguir, porque los ratos que pasamos en el campo, no hay quien nos los quite, y mira que hemos padecido, pero coño, como nos lo hemos pasado, como nos lo estamos pasando y como nos lo vamos a seguir pasando, aunque no aparezca el fantasma del frigorífico.
Casi todos hemos tenido algún mal rollo con alguien, por tonterías, y por lo cabezones que somos, pero al final lo que queda es lo que hay de verdad, y en la Peña, hay mucho, así que por mi parte, gracias a todos, a Juanjo, a Julian, a Teo, a Paco, a Pascual, a Carlos, a Antonio, al Largo, al Papa, a Ramón, a Soro, a Asensio, a Javi, y también a los que ya no están, porque los ratos del campo, son inolvidables, por lo menos para mí.

Alguien podrá decir que vaya historia, seguro que se me han pasado muchas cosas, pero así es como yo recuerdo los últimos 30 años de la Peña, cada uno, tendrá la suya, pero esta es la mía, y así la cuento.

Fdo.: Enrique González Carrasco